Una Escuela de Derechos Humanos

Una Escuela de Derechos Humanos

La Escuela de Derecho Ponciano Arriaga fue fundada por una asociación civil sin fines de lucro. Es una institución privada de educación superior.

La Escuela tiene la finalidad de impulsar una nueva manera de formar juristas en México, forjándolos con un mayor compromiso con el nuevo paradigma constitucional que rige en nuestro país a partir de la reforma a la Carta Magna en materia de derechos humanos.

La Escuela buscará contribuir en todo momento al reconocimiento de la educación como un derecho humano de todos y todas, en oposición a las visiones que asumen la idea de generar un “filtro” en los estudiantes para que solamente estudie una élite.

Los alumnos aprenden aquí, que la tarea del jurista es más que la simple aplicación mecánica del derecho empleando silogismos. Nuestra escuela emplea métodos de estudio prácticos y activos que fomentan la capacidad de argumentación jurídica.

Nuestro pensamiento

Buscamos generar en nuestra comunidad un êthos (costumbre y carácter) que no copie acríticamente los métodos y dogmas de las escuelas jurídicas tradicionales. El objetivo es generar una aptitud de innovación para servir a otros; asumir una posición de compromiso social con las personas que han sido excluidas del desarrollo moderno, creando nuevas formas de interpretación e instrumentación del orden jurídico.

Esta visión filosófica también implica que antes que enseñar, en la EDPA se propone que los estudiantes aprendan de sí mismos, que tengan una educación activa en la que participen de forma crítica. En gran medida el aprendizaje depende del estudiante y es en beneficio del estudiante. Por ello es necesario transmitir a los alumnos un sentimiento de responsabilidad sobre su su formación y su propio futuro.

En la sociedad actual, los que más trabajan y aportan son los que menos tienen oportunidad de ser escuchados. En la EDPA proponemos que los alumnos recuperen su “derecho a la palabra”. Nuestra visión rechaza la idea de que pocos sean los actores y la mayoría los espectadores. Nuestros estudiantes deben aprender a ser parte activa en su proceso de formación.

En la EDPA asumimos que la educación no es un modelo acabado que simplemente haya que repetir. Es un proceso continuo y cambiante. Por ello nuestros profesores deberán planear cada clase. Deben asumir también que son sujetos de aprendizaje y que en esta Escuela aprenderán especialmente a dialogar con sus alumnos, a respetar y valorar sus ideas. Aprenderán a no subestimar la experiencia o conocimientos vividos. Además los profesores deben tener una visón crítica de su propia práctica pedagógica. Deben discutir con sus pares y buscar mecanismos para mejorar, sin que las mejoras tengan que venir necesariamente desde la dirección o las autoridades administrativas.

Los profesores enseñarán con el ejemplo. Un acto de conocimiento o descubrimiento propio (del profesor), mostrará a los alumnos sus propios actos de descubrimiento. Por ello en la EDPA necesitamos profesores con curiosidad.

Nuestros docentes deben reconocer la posibilidad de múltiples interpretaciones. No solamente en relación con la interpretación de las leyes. También es posible interpretar los hechos y los actos jurídicos de formas distintas. No existe una única visión.

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